“América Latina hasta ahora no ha logrado avanzar significativamente en
el ámbito social, pues no cuenta con una estrategia sólida que contribuya a
reducir la pobreza, la desigualdad social, y a incrementar la inclusión de sus
ciudadanos más pobres dentro del sistema político, social y económico”.[1]
En este artículo se expone que las políticas sociales de los gobiernos
de los países latinoamericanos no han sido muy efectivas en la solución a las
problemáticas sociales. Y se muestra como causas la falta de ética en las
políticas públicas, la discriminación social, la falta de participación de las
comunidades, la exclusión y la desintegración social.
Los modelos económicos, políticos y sociales no pueden solucionar los
problemas económicos de un país porque los recursos naturales y demás no son
ilimitados, la buena administración de los mismos y la honestidad son
necesarios para mejorar los resultados de la gestión pública.
“Éticamente hablando, es necesario que todos los que participan en las
políticas sociales sean asumidos y se asuman como actores que se autorreconocen
y reconocen a los demás como sujetos activos, autónomos, reflexivos,
argumentadores, solidarios, capaces de establecer las condiciones ideales para
dialogar y corresponsables en el desarrollo de estas políticas y en el
acontecer histórico de la sociedad, y, en consecuencia, actuantes según esto”.[2]
Los valores sociales, la ética social, las habilidades de escuchar,
entender y la buena comunicación son primordiales para establecer unas
soluciones reales a las problemáticas sociales.
La participación ciudadana en la formulación y ejecución de las
políticas públicas, son el camino para el mejoramiento de la gestión pública y
la rendición de cuentas en los proyectos sociales.
La educación y la participación ciudadana son claves en el desarrollo de
las políticas públicas, basadas en la ética social, en los valores sociales, el
respeto por las diferencias de opinión y la diversidad étnica, cultural y
social del país.
El fortalecimiento del sentido de solidaridad de la nación en busca de
una justicia social y el bienestar del pueblo, deben ser el objetivo de las
políticas públicas en un mundo globalizado.
[1] Mendoza, L. P. (2012). Autonomía,
solidaridad y reconocimiento intersubjetivo. Claves éticas para políticas
sociales contemporáneas. Revista de Estudios Sociales, 42,
13–26. https://doi.org/10.7440/res42.2012.03
[2] Mendoza, L. P. (2012). Autonomía,
solidaridad y reconocimiento intersubjetivo. Claves éticas para políticas
sociales contemporáneas. Revista de Estudios Sociales, 42,
13–26. https://doi.org/10.7440/res42.2012.03
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