En
2016, muchas naciones desarrolladas se enfrentaron a los dos mismos demonios
que los han atormentado desde la crisis financiera de 2008: crecimiento lento y
decepcionante, combinado con una creciente desigualdad de ingresos. Algunas de
estas naciones también están experimentando descontento o rebelión populista.
Si bien las causas de los movimientos populistas son variadas y no pueden
entenderse solo desde un punto de vista económico, es evidente que un
crecimiento más rápido e igualitario habría reducido el descontento.
Los
políticos y los banqueros importantes luchan contra estos dos demonios, pero
una herramienta poderosa y poco utilizada para combatirlos puede estar ya en
manos de los líderes empresariales: el diseño de sistemas éticos.
Si
la comunidad empresarial de cualquier país puede encontrar maneras de hacer
mejoras sustanciales y sistémicas en el comportamiento ético de las
corporaciones, hay buenas razones para esperar que el crecimiento aumente y que
la desigualdad en los ingresos disminuya.
Si
este es el caso, y explicaremos por qué creemos que es así, la siguiente
pregunta que surge es: ¿podemos hacer que el liderazgo sea más ético? Sí, y
podemos explicar cómo.
¿Qué es el diseño de sistemas éticos?
Todas
las empresas son sistemas organizativos complejos que están dentro dentro de
sistemas más grandes, tales como la cultura nacional y los sistemas legales y
normativos, y están compuestos por personas que aportan sus propios valores y
perspectivas al trabajo.
Esta
interacción de sistemas personales, organizativos y normativos crea un ambiente
dinámico que los líderes deben gestionar activamente para promover el éxito a
largo plazo de la compañía. El fracaso ético en cualquier nivel puede generar
una catástrofe, pero lograr una buena ética en todos los niveles produce
beneficios enormes en confianza, eficiencia y felicidad. Para examinar en
profundidad los sistemas éticos se deben considerar de manera simultánea tres
niveles de análisis:
1. Personal
¿Cómo
se puede fomentar una conducta ética entre los empleados? El estímuloes una táctica
comprobada, que considera las tendencias de comportamiento de los empleados y
la forma en que el medio ambiente y sus interacciones pueden influir en la toma
de decisiones hacia resultados más éticos.
2. Organizativo
3. Normativo o gubernamental
Si
puede conseguir que el sistema normativo al más alto nivel recompense el
desarrollo de culturas éticas a nivel de la organización, y si esas culturas
fomentan la conducta ética de las personas en un nivel inferior, habrá logrado
una alineación completa.
La
alineación de los tres niveles es una de las características más importantes de
un sistema ético.
1. Una buena reputación es más valiosa
Las investigaciones demuestran que
las empresas con buena reputación tienen costos empresariales más bajos, atraen
con más facilidad a los inversores y pueden cobrar precios más altos que las
empresas con mala reputación.
2. El comportamiento ilegal puede ser extremadamente
costoso
Los
escándalos y la mala conducta impactan directamente en los precios de las
acciones de las empresas. Un
estudio encontró que, en promedio, las empresas pierden el 41 % de su valor de
mercado cuando las noticias de mala conducta se hacen públicas. Esto debe
sumarse a las sanciones financieras directas y los costos legales en los que se
incurre debidos a las conductas ilegales.
3. Una dirección de empresas buena y ética logra
ganancias financieras
El liderazgo ético se correlaciona con un mejor desempeño
de los empleados. Estos líderes modelan el comportamiento
ético y los estándares que atraen a empleados de gran valor que saben que serán
escuchados y cuidados; lo que resulta en que los miembros de los equipos estén
más satisfechos con su trabajo, más comprometidos y menos propensos a decir que
planean dejar la organización.
¿Por
qué el diseño de sistemas éticos puede mejorar la igualdad de los ingresos?
Hay
dos maneras en que se puede considerar la responsabilidad de los ejecutivos.
Algunos piensan que tienen el deber fiduciario de maximizar los rendimientos de
los accionistas. De acuerdo con este punto de vista, el deber de los ejecutivos
es mantener los salarios bajos y los rendimientos de los accionistas altos; una
receta para el crecimiento de la desigualdad y del resentimiento contra las
corporaciones y el capitalismo.
Pero
la mayoría de los líderes empresariales adoptan la visión de las partes
interesadas, hasta un cierto punto. Saben que deben manejar muchos tipos de
relaciones, a largo plazo, y están más motivados a invertir en sus empleados
que en explotarlos hasta el extremo.
De
hecho, la investigación realizada por Zeynep Ton en la
Estrategia de los buenos empleos demuestra que
invertir en los empleados puede lograr reducir los costos totales de los
negocios y generar más ganancias, un resultado que puede ser contradictorio
para quienes adoptan la perspectiva de la "prioridad de los
accionistas".
Los
estudios de casos de Ton de empresas icónicas tales como Costco y Trader Joe
muestran cómo las decisiones de invertir en el personal, mediante salarios más
altos, pero también con estrategias de gestión que ayudan a darle significado y
dignidad al trabajo, generan beneficios para muchos, incluso para los
inversores y clientes.
Cuando
un gran número de empresas adoptan una perspectiva teniendo en cuenta a todos
los participantes y dejan de centrarse únicamente en las ganancias a corto
plazo, pueden generar, comúnmente, más valor y menos desigualdad. El resultado
es una solución empresarial sin la necesidad de intervención del gobierno o de
nuevas normativas.
¿Cómo pueden las empresas incorporar el diseño de
sistemas éticos en sus negocios?
El
liderazgo es un ingrediente esencial en el diseño de los sistemas éticos, y
cualquiera puede aprender a convertirse en un líder ético. Como David Mayer,
colaborador de Ethical Systems, describió en Fast Company, los líderes no solo deben ser
buenas personas sino también directores morales.
Deben traer sus valores personales al trabajo y también demostrar que la
ecuanimidad, la integridad y la confianza mutuas son de primordial importancia
en su estilo de gestión.
Para
facilitar el liderazgo ético, los ejecutivos también deben esforzarse para que
sus empresas sean una organización de aprendizaje.
Estas organizaciones ven el fracaso como una oportunidad para la educación y
desarrollan culturas que apoyan a los empleados hablando sobre los desafíos
éticos y operativos. Con mucha frecuencia vemos a los ejecutivos desentenderse
de los fracasos éticos y echarle la culpa a algunas manzanas podridas, en lugar
de verlos como oportunidades para buscar un barril en mal estado;
es decir, hacer un análisis exhaustivo de las causas sistémicas y las
consecuencias que contribuyeron a dichas conductas.
Una
forma de abordar esta brecha es medir todos los años la cultura ética de una
empresa. La medición de la cultura es
esencial para los líderes que desean tener el control sobre las organizaciones
complejas; se deben buscar los problemas éticos que acechan en las sombras. La
medición de la cultura también ayuda a quienes están a la cabeza de una
organización a aclarar los objetivos, y a evaluar la eficacia de los programas
de ética y cumplimiento de la compañía, reducir la mala conducta y mejorar la
retención de los empleados.
El
diseño de sistemas éticos trae beneficios a las empresas, a los empleados y a
los accionistas. En el proceso, las empresas éticas pueden ayudar a sus países
a luchar contra los demonios de crecimiento lento y creciente desigualdad.