Las políticas públicas para resolver las problemáticas sociales de
nuestro país no son eficientes por causa de la corrupción que malversa los
recursos públicos para el bien personal de los servidores públicos.
Y esto es generado por los años de inequidad, injusticia social y
exclusión de las clases menos favorecidas. En detrimento de las poblaciones más
vulnerables como la niñez, las personas de la tercera edad, entre otros.
La ley, la moral y la
cultura son primordiales para crear una cultura ética de los servidores públicos
y en general de la ciudadanía. Un valor fundamental es la honestidad partiendo
del individuo y reflejándolo en su entorno social.
Los flagelos de
nuestra sociedad como la política sin ética social, el narcotráfico, la
debilidad en la justicia, han generado una cultura de deshonestidad y
corrupción de la sociedad donde impera el beneficio propio sobre el bien común de
la población.
Además de la ambición
desenfrenada por tener más dinero con el mínimo esfuerzo. Manteniendo un
estatus social alto y convirtiéndose en un hábito de robar por robar, es parte
de la idiosincrasia y arquetipo cultural de nuestro país.
La rendición de
cuentas de los proyectos sociales y públicos es una metodología muy apropiada
para evaluar la gestión de las políticas públicas del estado. La transparencia
de las instituciones del gobierno y el control del gobierno del lavado de
activos de negocios ilícitos, son los puntos claves para el control de las
actividades de corrupción.
La pobreza es un
problema social más latente en nuestro país, generada por años de inequidad y
exclusión de la población más vulnerable de nuestro país.
La principal causa
son los gobiernos corruptos, que se apropian de los recursos públicos y no
tienen una ética social, donde el gobernante de turno saca beneficio propio
durante los 4 años de gobierno. La doble moral y la falta de ética social son propias
de nuestra cultura e idiosincrasia.
La ética social y el
liderazgo ético se basan en ayudar a los demás partiendo de que la población
tenga credibilidad en sus líderes políticos y gobernantes.
La honestidad es el
principal valor social, porque la persona que no se deja seducir del dinero fácil
y es transparente en sus negocios, puede tener la consciencia tranquila y vivir
más feliz.
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