El giro aplicado de la filosofía (Cortina 2002), es la expresión variada
y multidisciplinaria controversiales, que destacan por ocupar la atención de la
sociedad civil, con especial énfasis en nuestra época (Cortina 2002b).
La ética del desarrollo se preocupa por los problemas de la sociedad
humana desde sus componentes sociales, políticos y económicos. Abordando problemas
en cuanto a la pobreza, la seguridad social, las políticas públicas y la ética empresarial,
entre otros.
Las políticas públicas del estado deben estar basadas en relación a los
valores humanos y la ética social, con el fin del bienestar común.
El desarrollo económico sostenido es el objetivo de la política económica
del país para solucionar los problemas de pobreza y desigualdad, pero exige un
cambio social y cultural, basado en el sistema de valores y principios éticos.
La democracia participativa resalta la participación activa de la
comunidad en las políticas públicas, en el sistema político, en los lugares del
trabajo y en la comunidad, para generar
un verdadero gobierno del pueblo. La participación acción es fundamental para
aumentar la eficiencia de las políticas públicas y lograr un impacto en la
solución de las problemáticas de la comunidad donde vivimos.
Los diferentes sistemas políticos, económicos y sociales no han podido
solucionar los problemas sociales como la pobreza y la desigualdad, debido a
que los recursos no son ilimitados, por tal razón han fracasado los modelos económicos
como el comunismo, el socialismo, el neoliberalismo, como también los gobiernos
tecnócratas, en los cuales ha predominado la corrupción, el interés privado y
particular, la violación a los derechos humanos y el detrimento de la
democracia social.
“Es el reconocimiento de esta tensión lo que ha movido a autores como
Adela Cortina, por ejemplo, a enfatizar la distinción entre “bienestar” y “justicia”
y a resaltar el diverso carácter que puede adoptar el Estado de derecho, en
tanto exista como “Estado liberal de derecho” o como “Estado social de
derecho”, según lo que provea fundamentalmente sea bienestar o justicia
(Cortina 2001, pp. 75-93). Cortina sostiene que “los mínimos de justicia que
pretende defender el Estado social de derecho constituyen una exigencia ética”,
la que de ninguna manera puede quedar desatendida, como sí acontece en tanto lo
que se enfatiza es principalmente el bienestar”.[1]
La ciudadanía biológica busca una política social incluyente de todas
las clases sociales, étnicas, religiosas y culturales del país, como también los
ciudadanos extranjeros residentes en el mismo. Y con el fin de garantizar el
bienestar de la comunidad en temas tan importantes como la salud pública, el
empleo, la vivienda y la educación, que son derechos fundamentales para todas
las personas.
[1] Villarroel, R. (2013). Ética
Del Desarrollo, Democracia Deliberativa y Ciudadanía Biológica. Revista
de Filosofía (Chile), 69, 257–276.
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