La diversidad sexual es natural hoy en día en todo el mundo, la
aceptación a esta realidad genera una controversia donde hay una cultura
machista que no tolera y acepta la comunidad LGBT. Además la religión es una de
las instituciones que no reconoce esta realidad y siempre se opone a los derechos
de las personas, como en los casos del matrimonio de personas del mismo sexo y
la adopción de hijos por parte de las parejas LGBT.
La sociedad, la política y la religión deben evolucionar hacia la tolerancia
y aceptación de estas realidades, y legalizar los derechos civiles de las minorías
sexuales.
La violencia, el rechazo, la discriminación y el maltrato son generados
por la falta de educación de la sociedad al respecto y la tolerancia hacia la
diversidad sexual.
“Dewey reconoce que tanto teólogos, filósofos, políticos, industriales,
oligarcas, etcétera, son humanos, y por ende nadie escapa a la estructura de la
sensibilidad que hace que los intereses, relaciones y objetivos particulares e
individuales sean el eje de la conducta diaria”.[1]
La moral, la ética y el uso de la inteligencia humana hacen posible la
resolución de los conflictos de las relaciones humanas y las reformas sociales
para una democracia participativa y con ética social.
[1] Pulecio Pulgarín, J. M.
(2009). Filosofía y diversidad sexual: Aportes para una lectura de la
Constitución Colombiana en clave de género. Vniversitas,
161–187.
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